Lo conocí un abril hace 3 años. Lo llevaron a casa cuando era muy pequeño...
Los primeros días, estaba muy triste, es que es tan difícil separarse de una madre, pues yo me sentía culpable porque no pensé en eso antes, solo quería tener un amigo; así que durante un tiempito compartí la tristeza con él. Para tratar de compensar las cosas, le regalé uno de mis peluches, le agradó muchísimo, ya que no se separaba de él, lo llevaba a todas partes... a donde fuera.
Pasó el tiempo y... creo que ese pequeño regalo, unió nuestra amistad, hizo que nos acercáramos más, el uno al otro, desayunábamos juntos, dormíamos juntos... jugábamos juntos y cuando me quedaba haciendo la tarea hasta altas horas de la noche, él tampoco dormía, me daba pena pero al mismo tiempo me sentía feliz, porque su compañía me agradaba y me sentía segura.
Lo que más me agrada él, es que siempre me escucha atentamente y le cuento todo sin dudar porque sé que no me reprocha nada. A veces me hace renegar y yo a él, pero con un abrazo se olvida todo. Es un gran atleta, corre todo el tiempo y no se cansa, le gusta mucho el fútbol, incluso ha ponchado algunas pelotas de mis hermanos por jugar tanto.
Recuerdo que un día salió de casa y no volvió... la desesperación de no saber nada de su paradero, era enorme...! no sabía dónde estaba mi amigo, creí que tal vez ya no quería vivir con mi familia ni conmigo. Estuvo toda la noche, quién sabe dónde, peligrando en las calles, pasando frío... no lo sé, solo sé que lo buscamos por todas partes, y ni un rastro de él.
Después de más de 24 horas, lo había encontrado mi tía y lo llevó a casa. Gracias a Dios estaba con vida!, ...estaba cubierto de tierra, tenía algunas heridas, se sentía cansado y hambriento. Le pregunté por qué se había ido, él sólo me miró y le di un abrazo...
Hay tantas cosas que hemos pasado juntos, entre buenas y malas, que no me alcanzaría el tiempo ni el espacio para poderlas contar.
Lo más bello es que con los amigos puedes compartir alegrías y tristezas, no?. Si supieran cuanto lo extraño, ahora sólo nos vemos durante la vacación por cuestiones de la Universidad, alguna vez hablamos por teléfono, yo le mando un silbido y él me ladra, jajá... Sí, es mi perro, pero prefiero llamarlo My Best Friend. Mis hermanos dicen que enloquece al escucharme en el teléfono; sé que un amigo como él, no me olvidaría fácilmente, ni siquiera mi voz y yo tampoco lo olvido, incluso tengo su fotografía en la pantalla de mi PC.
Aunque estemos separados con Capuccino, la amistad, el cariño y la lealtad, en la distancia nos unen.
Para ti Capuccino, My Best Friend
Cuidemos de nuestros amigos, porque nada es para siempre.